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Artículos

Dismorfofobia y expectativas del paciente en medicina estética

Dismorfofobia y expectativas del paciente en medicina estética, un valor y mundo a considerar.

Carlos Ortiz Cabrera, Psicólogo/email:  psicóEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Clínica de Belleza Bosque Norte, Santiago

Red Salud, Rancagua

Docente Diplomado de  medicina estética Universidad Bernardo Ohiggins

RESUMEN

La esencia de la medicina estética se orienta principalmente a promocionar, cultivar y recuperar la belleza y armonía del ser humano, en esta declaración podemos encontrar conceptos tan complejos como lo son,  belleza y armonía,   paralelamente si consideramos el creciente interés que presentan los pacientes por esta área de la medicina y el acceso a la información que obtienen de las redes sociales e internet, tenemos en la actualidad pacientes más informados y con conocimiento de los procedimientos que ofrece el mercado, los cuales son considerados  en la selección y elección final del procedimiento por parte del paciente. A este acceso a la  información  mediante  herramientas tecnológicas y de comunicación, se suman reclamos por mala praxis, independientemente que el procedimiento clínico realizado, se encuentre  con mejoras significativas para el tratante, lo anterior  con su respectiva publicación en redes sociales por parte del paciente disconforme, lo cual, ha generado cierta  preocupación en el médico que realiza procedimientos estéticos, lo anterior debido a  factores humanos y psicológicos  propios de la salud mental del paciente, tanto para; la elección del centro, procedimientos, profesional,  interacción con  este último y su equipo, como también en los resultados obtenidos,  lo anterior, hace necesario poder reconocer o diferenciar  los distintos tipos de pacientes que pueden acceder a algún procedimiento estético, los cuales poseen  una visión propia del mundo,  la cual en algunos casos, puede estar dentro de un trastorno como es la dismorfofobia  repercutiendo negativamente con el procedimiento y vínculo médico paciente, así como también,  en  la pertinencia o no de acceder clínicamente a la realización del procedimiento en sí,  considerando lo anterior, se  hace necesario instruirse en el manejo de este tipo de patologías que abundan en las consultas de estética y las consecuencias o conflictos médico paciente  que pueden producirse por no ser detectadas o consideradas. Otro punto importante es el manejo de técnicas de solución conflicto, relación clínica, acompañamiento y escucha activa, las que aportaran sistémicamente en el tratamiento a realizar.

Palabras clave: medicina estética, psicología y estética, paciente complejo, conflicto médico paciente en procedimientos estéticos.

INTRODUCCIÓN

La creciente tendencia que existe en la realización de procedimientos que aporten  en la belleza y mantención de la juventud más el empoderamiento social,  se han vuelto una de las  motivaciones que llevan a las personas para  acudir a tratamientos estéticos, si a eso sumamos  la amplia oferta que existe en tratamientos quirúrjicos y no quirúrgicos para mejorar la apariencia facial y corporal, nos encontraremos con pacientes  que ante  esta amplia gama de posibilidades presentarán complicaciones  o dificultades en la elección del lugar, profesional o centro de estética donde realizarse algún tipo de procedimiento, solo en Santiago existen 671 centros de estética  (entre institutos de belleza y establecimientos de estética corporal)(1),  en 2016 la Seremi de Salud Metropolitana autorizó 54 salas de procedimientos.

El paciente llega informado por fuentes poco formales en distintas técnicas y procedimientos a realizar, así como los resultados asociados a cada uno de ellos, por lo tanto, el médico debería tener conocimiento  respecto a la detección de TDC o como también se denomina, síndrome del espejo, al  momento  de su primera  evaluación clínica,  enfrentados a este escenario, se puede presentar  una dicotomía entre  realizar o no el procedimiento solicitado por el paciente con TDC, en caso de acceder, existe una probabilidad que aparezcan complicaciones propias de un cliente  disconforme independiente del   resultado obtenido en el  procedimiento, debido a su patología de base,   percibiendolo  como un servicio mal entregado, con los distintos niveles de impacto que esa percepción pueda generar.

DESARROLLO

Hoy en día, con la ayuda tecnológica e Internet, resulta fácil en nuestro país poder acceder a información respecto de centros de estética, profesionales que realizan labores dentro del rubro y  procedimientos que se llevan acabo. Por lo tanto,  este supermercado de lo estético se acerca cada vez más a múltiples segmentos de nuestra población, ya sea con distintos tipo de procedimiento o atrayentes descuentos que hacen cada día más alcanzable el acceso a uno de estos servicios.

Existe un gran  abanico de posibilidades a las que puede acceder el paciente, denominado mercado de lo estético, algunos centros o clínicas del rubro  no cuentan con equipos multidisciplinarios que incluyan la labor de un psicólogo, el cual,  dentro de sus funciones pueda aportar a la labor del médico  tanto en la construcción de una  adecuada anamnesis clínica, como en el diagnóstico de problemáticas como la dismorfofobia o síndrome de  distorsión de la imagen. Para comprender este trastorno hay que entender que las personas que presentan dismorfofobia, conviven con una insistente obsesión en donde perciben que su cuerpo posee claros defectos, deformidades o carencias. Para ellos, la realidad y lo que perciben son lo mismo, por lo tanto, no ponen en cuestión su percepción, sino que por el contrario la consideran como una verdad objetiva e incuestionable, tanto es así, que aunque las personas que componen su entorno opinen lo contrario o considere que es una exageración de sus defectos, existirá una tendencia a mantenerse firmes en sus creencias procesando la información de su entorno como un engaño.

Otro punto importante a considerar en las personas que padecen dismorfofobia es el alto nivel de angustia y ansiedad con la que conviven, lo anterior,  debido a la percepción distorsionada que su cuerpo,   originándose  comportamientos que crean  distintos tipos de conflictos, como por ejemplo: familia, trabajo, pareja, pudiendo producirse conductas que poseen un riesgo elevado como es el caso de solicitar una cirugía reiteradas veces con el fin de resolver un defecto que sólo se encuentra su propia percepción, en ocasiones someterce a procedimientos muy radicales y agresivos. Puede presentar otra característica como aislamiento social,  con el sentido de evitar que los demás puedan ver sus defectos.

La prevalencia de este trastorrno fluctúa  entre el  6% y 15% en cirugía estética y dermatológica  del 9% al 12% con una curva bimodal siendo su primer peak en los  16 años por temas de auto imagen y el segundo peak luego de la menopausia (2). La  etiología es multifactorial y incluye componentes biológicos, socioculturales y psicológicos, los pacientes con TDC les preocupa  excesivamente que  algún aspecto de su apariencia sea desforme o  poco atractivo, asociandose  a baja autoestima, temor al rechazo y  vergüenza por sentirse inferiores, en general presentan poca conciencia de enfermedad, así como también ideas delirantes, que apesar de los datos  objetivos permanecerán  en ellos, algunos de los síntomas más comunes son los siguientes (3):

  • Preocupación excesiva por imperfecciones o  defectos percibidos en algún lugar del cuerpo.

  • Dichos defectos no son observables por los demás.

  • Comportamientos repetitivos, como cambiarse muchas veces de ropa antes de salir, mirarse mucho al espejo, comparar su aspecto con el de otros.

  • Utilizan una gran gama de productos orientados a la belleza, cremas, maquillajes, etc. Incremento significativo de la actividad física y la percepción de que nunca es

  • Tendencia a peregrinar por médicos especialistas como dermatólogos, cirujanos, hoy en día centro de estética, con el propósito de buscar una solución a su defecto o imperfección.

Los paciente que presentan TDC y que son sometidos algún procedimiento estético, suelen ser altamente demandantes y por lo general quedan  disconformes   con el procedimiento realizado, independientemente de que hayan sido aplicadas las técnicas correctas con resultados objetivamente demostrables, en este punto, nos  encontramos recurrentemente con el término subjetividad, aunque la mayoría de los casos hace referencia a un  sinónimo de  distintas palabras como, especulación, opinión, superficialidad o impresión, por otro lado,  la realidad posee un componente constitutivo incluyendo a las personas de manera global, por lo cual considera su existencia fisiológica junto a su mundo interno (4-5), si llevamos estos conceptos y su significado al mundo de los procedimientos estéticos,  en pacientes que presentan  TDC, la realidad técnica producto de los  resultados obtenidos  pasa a ser  un tema secundario, predominando la  patología de base a la hora de evaluar los resultados,  por ello es necesario  la detección de TDC antes de realizar el  procedimiento, con el fin de evitar las repercusiones que esto trae, otro punto importante a considerar es la relación clínica, la cual  no sólo se establece  con el paciente,  sino también con su grupo familiar, entorno social, médico tratante, otros profesionales, estudiantes, en este sentido el grado de complejidad incluye varios actores con visiones subjetivas del mundo, así como también, opiniones respecto al proceso clínico completo, involucrando distintas apreciaciones  sobre  los resultados obtenidos. Por tal motivo, es necesario antes de la realización de un procedimiento considerar:

  • Evaluar si el paciente presenta alguna patología como dismorfofobia.
  • Regular las expectativas que el  Paciente trae a la consulta, objetivando en todo momento sus intenciones iniciales respecto de los posibles resultados.
  • Comunicación bidireccional, eficiente y eficaz entre el médico y el paciente.
  • Clarificar en todo momento que el procedimiento puede o no ajustarse a sus expectativas.
  • Desarrollar los procedimientos o intervenciones con estricto apego a los protocolos establecidos.
  • Siempre considerar la firma de Consentimiento Informado el que debe ajustarse a las características propias de la intervención y la labor a realizar, las cuales varían caso caso.

Como aporte en la elección de un paciente, existe el  gráfico de Gorney mostrando la probabilidad de un  paciente disconforme.  

Si tomamos en consideración, que para el paciente de medicina estética la responsabilidad del profesional surgiría cada vez que no se ha obtenido el resultado esperado, se hace necesario que se maneje a lo menos 4 aspectos:

  • Técnicas básicas de manejo de conflicto, que incluyen mapeo del mismo, responsables, implicados, tanto desde la visión del paciente como desde el médico tratante, estrategia para el abordaje, desarrollo y el rol del equipo multidisciplinario
  • Escucha activa por parte del médico, la cual involucra contención emocional, empatía y resumen en algún momento de la conversación para que el paciente perciba que fue escuchado y entendido.
  • Acompañamiento, involucra que el profesional o el equipo profesional según corresponda, esté disponible por diversas vías las cuales pueden ser presencial o telefónica, lo anterior con el sentido de aportar eficaz y eficientemente a la comunicación y disminución de la probabilidad del conflicto.
  • Tener un equipo cohesionado, que entregue información según la pertinencia del rol que desarrolla en forma efectiva y eficiente.

Por ultimo, señalar que es fundamental generar una reflexión por parte de los equipos que trabajamos en el ámbito estético, con el sentido de identificar los múltiples factores que son distintos al procedimiento mismo, pero que pueden alterar el resultado final, con esto no solo me refiero TDC.

CONCLUSIONES

Es necesario crear un buen espacio diagnóstico, que permita reconocer trastornos como el TDC, sobre todo si  consideramos que el tema estético llegó a  nuestro país para quedarse y que el acceso a los distintos centros  y sus   procedimientos, se ha vuelto cada día más  accesible económicamente. Por dicho motivo, es fundamental  capacitar e incluir en el proceso de formación en el ámbito  estético, materias vinculadas con ética, trastornos psiquiátricos relecionados  y manejo de conflicto en pacientes complejos.

Dicho diagnóstico, se volverá  una herramienta diferenciadora en equipos multidisciplinarios que trabajen en alguna clínica o centro estético, haciendo necesario el desarrollo de  modelos que aborden desde diferente praxis, pero forma integral al paciente, con el propósito no sólo de dar una mejor atención en cuanto calidad, sino también, poder hacer un screening que permita disminuir la probabilidad de fracaso debido al trastorno dismorfofobico.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

  • http://lanacion.cl/2017/01/05/seremi-entrego-consejos-a-interesados-en-asistir-a-centros-de-estetica/

  • Mauricio Sandoval O., Isidora García-Huidobro R., María Luisa Pérez-Cotapos Trastorno Dismórfico Corporal Rev. Chilena Dermatologia. 2009

  • American Psychiatric Association “Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales DSM-V”. Editorial Eritrea 2018

  • González Rey, Fernando. “Problemas epistemológicos de la Psicología”. Editorial Academia. 1996.

  • Vygotski, L. S. “Historia del desarrollo de las Funciones Psíquicas Superiores”, en Obras Escogidas.Tomo III. Editorial Visor. Madrid. 1995


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